Concepcion del Oro - Blog

Concepción del Oro

 

Lo mejor de los viajes siempre son los regresos

(Día 5, San Luis Potosí, S.L.P. - Durango, Dgo.)

 Al despedirnos me dijiste que lo mejor de los viajes siempre son los regresos, hiciste algo y así emprendí mi viaje. Ahora cuatro días después me levanto no demasiado temprano, pues salgo del hotel ya casi a las 9am luego de disfrutar de un llenador desayuno que me dejaría satisfecho por bastantes horas. Voy siguiendo el señalamiento que me conduce a la salida a Zacatecas, en alguna parte hay trabajos de algún crucero que posiblemente pasará a ser un paso a desnivel,

entonces las señales me desvían a algunos bulevares que transcurren por zonas habitacionales. En alguno de ellos cuando voy en una fuerte pendiente de bajada veo que en el otro sentido viene un chavo empujando su moto así que sin dudarlo me regreso en el siguiente retorno, me detengo a su lado y le ofrezco gasolina. Aplicando  los métodos del Motoso hacemos la transfusión de apenas unos mililitros pues es todo lo que podemos extraer luego de iniciar la operación. Pero es suficiente. Su moto, una Italika de 70cc, tiene un tanque de apenas ¡2 litros! y que según el le rinde para ¡3 días!

 

Voy tomando otro nuevo camino para la DR y para mi, pues siempre que había pasado por ahí lo había hecho de noche. Rodamos por una aburrida autopista que no me ofrece mucho, creo que de momento son más mis ganas por regresar, pero aún así no me limito, al llegar a Salinas Hidalgo y gracias a los folletos de turismo que encontré en el hotel me enteré que en el lugar estaba un Centro Cultural digno de ser visitado. Salinas para mi sólo había sido el lugar donde se detiene el camión una media hora o más en todos los viajes de Durango a Méxic, D.F. Esta ocasión sería distinto pues pude conocer un grandioso lugar que es museo, centro cultural y también un agradable sitio para festejar algún cumpleaños o cualquier ocasión de relevancia, aquí algunas fotos.

 

El edificio que alberga a este Centro Cultural originalmente fue la Casa Grande de la Negociación Salinera y en él se exhibe un carruaje que sirvió a Benito Juárez para trasladarse en una parte de su huída del embate de los conservadores, ya que el carro que traía venía ya muy averiado. También se muestra la habitación donde durmió por una noche el Benemérito de las Américas. Hay otra sala donde se exhiben rasgos de distinguidos salinenses entre los que destacan deportistas, músicos, compositores, fotógrafos, pintores, etc. Algo curioso de este lugar es que se cobra una cuota por entrar, luego otra adicional si quieres tener derecho a tomar fotografías, pero si tu cámara es profesional tienes que pagar aún mas. Es un bonito lugar al que yo considero que sólo le hace falta darle una mayor difusión al menos dentro del estado de San Luis Potosí y en estados aledaños.

 

A eso de las 12:30pm dejo Salinas para continuar mi camino rumbo a Zacatecas. Pasando Pánfilo Nátera de pronto siento que un insecto ha entrado por el espacio libre entre el casco y mi mandíbula. Abro la visera y sale de inmediato. No supe que era, pero en cuanto cierro mi visera un pequeño enjambre de abejas me golpea en diversos puntos del tórax y brazos. Si no he venido equipado con mi chamarra el menos me hubiera llevado unos buenos piquetes o golpes con esos insectos. Me voy aproximando a Zacatecas, en vez de tomar el libramiento y pagar una caseta prefiero cruzar la ciudad para variarle un poco al camino de autopista por el que vengo circulando. Al principio todo es genial, voy rodando tranquilamente por el boulevard que cruza Zacatecas de Oeste a Este, pero en la parte más céntrica del mismo hay una obra en proceso, seguramente un paso a desnivel, uno más de esos que tienen que quedar listos para antes de julio de este año... Los automovilistas se notan molestos por el intenso embotellamiento que se forma, yo sólo voy avanzando como puedo, sin usar técnicas de pizzero pero en cuanto llego a el punto más angosto de pronto me encuentro detenido junto a los trabajos de construcción sin poder reintegrarme al carril por el que venía. Fue algo frustrante, nadie te cede el paso y encima algunos te avientan lámina...

 

Después salgo de Zacatecas, ya con bastante hambre me detengo en unas Birrias Jaramillo, como vi muchas sucursales por toda la zona creí que tendrían un buen sabor, pero me decepcioné. La verdad recomiendo más a las que llegué en Río Florido cuando el viaje a León al Rally. Continúo, ahora si después de estas birrias el viento en contra está a todo lo que da contra mi, entonces aproximándome a Calera decido entrar a esta ciudad y no rodar por el libramiento. El paso por ahí es algo lento por la gran cantidad de automóviles que circulan, además hay algunos topes, semáforos pero está el aliciente de conocer un nuevo lugar, ver gente, ver el movimiento que ha generado la cervecera ahí cerca instalada y que le da vida a esta población. Y pensar que esta misma empresa pudo haberse establecido en Durango...

 

Continúo nuevamente por la carretera libre, al llegar a Fresnillo se repite un poco la historia, pues voy a paso lento en el tráfico urbano pero al menos así tengo una variante a pasar por la autopista de siempre. Sigo rodando, siempre con el viento en contra, por momentos la DR se siente que va muy forzada, demasiado, ya que el motor titubea un poco por algunos instantes y decido parar en el Trópico de Cáncer para descansar y dejar descansar el motor. Luego paso por Sain Alto, veo que son 39km hasta Sombrerete y me siento aliviado pues según mis cuentas y por esfuerzo extra del motor debido al viento en contra ya casi no traigo gasolina. Este pequeño tramo de 39km creo que fue el más difícil de todo el viaje, de los cinco días, pues el viento en contra fue demasiado fuerte, afortunadamente casi no había más vehículos en la carretera, pero cuando desaceleraba un poco para dejar descansar el motor, el viento me movía a su antojo.

 

Llegué a Sombrerete a comer algo de manera rápida y cargar gasolina. De ahí hasta Durango el camino se me pasó muy rápido, aún sentía algo de viento en contra pero ya era más ligero. Faltando unos 30km para llegar a Durango el sol me comenzó a pegar de frente y preferí detenerme por varios minutos ya que ¡no podía ver nada frente a mi!

 

Luego llegué, llegué a mi casa, a mi ciudad, a nuestra ciudad, a la ciudad que es tan agradable, que tiene una magia o algo que la hace especial. No se que es, podría intentar definirlo pero podría crear polémica con otros durangueños que lean esto o con alguien de fuera que haya estado en Durango. Llego con muchas ganas de verte, un poco cansado, tal vez finalmente si cambié, tal vez ya  no soy el mismo pero lo sabes, estoy aquí. Ahora somos más fuertes.

Después

 Ahora miro atrás y veo pasar bajo de mis pies 2,052km de nuevas experiencias, con los cuales se incrementan las ganas de conocer nuevos sitios, de ir más lejos que nunca y llegar a recorrer la península de Baja California, parte del desierto de Sonora, cruzar la sierra Tarahumara y regresar a mi Durango o continuar si hay alguna propuesta más, tal vez Tamaulipas, ¿porqué no? Amigos motoruteros, hay que ponerle fecha a ese viaje, lo quiero hacer, se que es posible.

 

También luego de recorrer el tramo de Juan E. García a Vicente Suárez el primer día, esa terracería desolada, me quedé con la certeza de que me falta tanto por recorrer dentro de mi estado. Ese pequeño tramo me recuerda otros que he ido descubriendo, abre mi imaginación de lo que me falta por conocer y así quiero seguir rodando por mi Durango.

 

 

La DR se comportó de maravilla, me soportó el fuerte ritmo que le impuse casi nunca bajando de 100km/hr en carretera y llegando a rozar los 90km/hr en terracería. A pesar de que creí que le pudo haber pasado algo en la caída en Cuatrociénegas, luego de una exhaustiva revisión de mi parte encontré todo en orden. Por primera vez conocí su límite de inclinación; la caída fue un descuido por no estar consciente de la superficie por la cual rodaba, espero no me vuelva a suceder, pues por esta ocasión no hubo daños que lamentar ni en mi persona ni en la moto, pero no siempre será así. El consumo de gasolina fue elevado pues la mayor parte del tiempo rodé entre los 100 y los 110km/hr, incluyendo el tramo de Zacatecas a Durango con viento en contra. El consumo aproximado fue de: 90 litros, es decir ¡22.8km/litro! Gastó demasiada gasolina, creo que las bombas de las gasolineras estaban alteradas o no se que está pasando con el rendimiento de mi DR... Creo que en realidad le afecta demasiado rodar tanto tiempo arriba de los 90km/hr.

 

Gracias por leer estas 15 páginas que representan el recuerdo de tantos kilómetros y nuevos lugares que conocí. ¡Hay premio para quien haya leído todo el relato!